martes, 3 de enero de 2012

12 GRADOS DE PELIGROSA CONEXION

Capitulo uno: Lo que está ahí.

La ciudad de Medellín el día 17 de noviembre 2011 no era diferente a otras ciudades del mundo, las calle mojadas por la lluvia, los vagabundos en las calles, disparos en las comunas, violaciones en algunos callejones, personas viviendo momentos únicos y maravillosos en sus vidas, otras teniendo los peores momentos en sus vidas, una ciudad de contrastes, definitivamente una ciudad normal en este mundo, los arboles se bambolean en el jardín botánico con imponencia al igual que las bolsas de basura se levantan a lo alto con toda la fuerza que pueden dar, el viento sopla pronosticando otra tormenta y transporta ese aroma citadino tan desagradable pero tan cotidiano; definitivamente esta ciudad no tiene nada especial, pero como todo en la vida hay que conocerlo antes de juzgarlo…

-La música retumba en mi oídos y en los de los cientos de personas que bailan al ritmo de mi ánimo, de mis ganas, los manejo como títeres, hago que se muevan a mi gusto, hago que suspiren a mi ritmo, los manejo con mis manos, con esta manos y desde la distancia, de nuevo otro movimiento y una vez más se mueven a mi gusto, otro movimiento y se detienen, dejo que mi marionetas descansen han sido 10 minutos agotadores, no todos han podido aguantar, les digo algunas palabras y me alaban como si fuera el mismo Dios. Definitivamente ser DJ, es lo más cercano a ser el creador del universo.

Es de noche y aunque llueve fuertemente las personas que están en la discoteca resonance, no sienten nada del horrible diluvio que se presenta fuera, es mas creen que las potentes descargas eléctricas que se presentan son efectos de la DJ y gritan desaforadamente, son de ese tipo de coincidencias que hacen que la furia de dios pase desapercibida de muchos de sus mortales.

Pero de entre todas esas personas perdidas en éxtasis, rufis y otras tantas drogas nocturnas, hay una muchacha que si se da cuenta del horrible monzón que se presenta afuera, que hace ritmo con él y desahoga sus temas con otro shot de tequila y cambia la música para satisfacer a los incautos que mientras se pierden en alcohol, drogas y la estrepitosa música, pasan indiferentes por la vida creyendo que hacen grandes cosas en ella.

Como Claudia esa chica de cabello negro de grandes y hermosos ojos pardos que celebra su cumpleaños numero 21 la noche de hoy, el joven con el que vino le hecho unas cuantas gotas de somnífero para atontarla y hacer lo que le plazca con ella más tarde, lo que ella no sabe es que estará violada, embarazada, golpeada, ultrajada y a punto de morir en una zanja para el amanecer, pero antes de que eso, pase justo ahora; solo disfruta con las mezclas que pone la DJ y grita cada vez que ese sonido fuerte y peculiar aparece entre las mezclas.

También hay muchos jóvenes como Julián un muchacho Adonis en todos los sentidos, alto, de cabellos ensortijado y dorado, de ojos grises y cuerpo escultural perfectamente torneado, de perfecta sonrisa deliciosas maneras, el hombre ideal en todo el sentido de la palabra, con excepción que es un homosexual reprimido que cuando esta tomado se lleva al primer chico menor que él, encuentra, lo hace suyo y también disfruta de los goces del placer que otro de su mismo género pueda darle. De día el prometido perfecto de Natalia, atento con sus padres; estudiante de alto nivel de una magister en la universidad eafit, de noche el más ferviente homosexual que puedas encontrar en cualquier bar gay de la ciudad.

En otra parte del bar esta “Gabriela”, muchacha de rudas maneras, sus rasgos no la ayudan mucho es pequeña, de cuerpo muy femenino; pero aun así viste de forma muy masculina, cosa que solo usa para ocultar su pasividad, sus piercings en las orejas y su cabellos corto son la perfecta cuartada para demostrar que no es de ningún hombre, es solo una joven que aparenta 19 años que ha tenido mala suerte en la vida, que le ha tocado hacer de todo para no caer consumida en esta selva de cemento, mientras todos bailan, ella vende drogas de manera clandestina cerca de la entrada de los baños, mira la ventana bastante desanimada, pues tendrá que irse caminando a su hogar un minúsculo apartamento en la que vive con sus 3 gatos además de tener que terminar trabajos para la universidad en la que estudia y en la que se gano una beca. No toma alcohol, no consume drogas, no se vende.

Es oscura y fría la noche la lluvia no da tregua y la discoteca poco a poco se va quedando vacía, Claudia mareada y sin saber que su noche aun no acaba y es llevada por su acompañante a lo que será una terrible faena, Julián ha escogió a un jovencito que aparenta unos diecisiete años a lo mucho para comenzar también su noche de desenfreno, sin saber que este muchacho que aparenta tal inocencia, es Marcos uno de esos tantos chicos que rechazo en el pasado y que esta noche cobrara venganza contra Julián por haberlo rechazado cruelmente años atrás, además de haberlo expuesto como homosexual frente a todos sus compañeros y profesores en el instituto al que juntos habían asistido. Julián no sabe que la semana entrante entre lágrimas, angustia y dolor estará recibiendo una prueba que dice que irrefutablemente es VIH positivo. “Gabriela” se pone su chaqueta de cuero y se va con aparente tranquilidad pero está cansada y sabe que tiene trabajo que hacer, se va revisando su sombra y los reflejos de la noche para cerciorarse que nadie la sigue, pasa la noche sin problemas.

En ese momento la DJ, que hace algunas horas se creía Dios sale con su chaqueta negra y mira a la muchacha que se aleja mirando paranoicamente su sombra, le parece adorable, no sabe aun porque no la ha invitado a salir, sabe de sobra que ella es del tipo de la chica de cabello corto, pero aun así no se atreve. En el fondo sabe que esa niña lo que menos necesita en su vida es que alguien juegue con su corazón y la use tal y como ella suele hacerlo con todas las mujeres que lleva a la cama, se pone sus audífonos, sube a su moto Yamaha de alto cilindraje, se pone su casco de manera sensual y se va rápidamente como si buscara la muerte.-el aire frio combinado con la fuertes gotas que golpean mi casco es definitivamente lo mejor que justo ahora puede pasarme, me siento libre plena y llena de energía, como si solo con mi pulso pudiera encender el sol-.

Las luces rojas y amarillas de la capital antioqueña hacen juego con la difuminada madrugada, el sol empieza a salir desapercibidamente como si tuviera miedo de interrumpir algo y poco a poco reclama el día como suyo, se secan las calles, empiezan las rutinas se abren las tiendas, se cierran los bares, descansan las prostitutas, taxistas, gibaros, tenderos nocturnos y demás murciélagos humanos que recorren la ciudad de noche, despiertan los doctores, los abogados, las enfermeras, los maestros y los niños para ir al colegio, afortunadamente para muchos, desafortunadamente para otros, pero para la gran mayoría indiferente es lunes.

Lucy es una joven judía de veintitrés años, es de familia increíblemente rica y no necesita hacer nada para pasar el resto de sus días en la riqueza y la ostentación, su familia es de raíces austriacas pertenecientes a la nobleza de dicho país, siendo la hija bastarda de un hombre alto y hermoso es heredera de una increíble belleza, su madre murió hace muchos años de cáncer. Así que su padre con la condición de que ella nunca se meta en su vida, ni ella a él en sus problemas; le manda mensualmente una millonaria suma, para mantenerla lejos. Lucy no es la típica huérfana millonaria que derrocha su dinero, es graduada en ciencias políticas de la universidad nacional, profesión que no ejerce y también termino un posgrado en economía, es responsable, además de ser inversionista de la empresa elite de la capital antioqueña y dueña de tres bares gay alrededor de la ciudad, bares que ella administra y hace de DJ una vez por semana, además de otros pequeños almacenes y negocio de bajo perfil alrededor de todo el departamento y la capital.

Como es lunes se detiene en la cafetería de siempre, con la excusa de ver a la causante de sus trasnochos, además de sus faenas privadas y personales de sexo desmesurado. Pide lo de siempre a la camarera de siempre y le mira de nuevo el trasero a esa niña que la trae loca en ese uniforme de cafetería cosplay, de la que ella secretamente también es dueña. Este tipo de rutina es la que hace que Lucy se sienta feliz de que sea lunes. La joven la mira y se sonroja se queda como soñando algo y su jefa cariñosamente le pega con un pañuelo para que despierte, a lo que Lucy se sonríe, cada lunes hace ya tres meses pasa lo mismo y aun así no se cansa de verlo.

En ese momento entra un joven de cabello rubio y ojos grises, es Julián que satisfecho por su faena nocturna entra por primera vez en aquella cafetería y pide un capuchino con trozos de chocolate y un muffin de mora. Se sienta de forma varonil justo en la mesa frente a la ventana, saca su blackberry y comienza a testear de una forma ya tan rutinaria para él, ríe aparatosamente cosa que no hace apropósito, a pesar de todo es un joven que disfruta de sí mismo, sin importarle en este tipo de casos las miradas de los demás o su opinión. La misma camarera atiende a Julián y le entrega su orden, Julián le sonríe galantemente a lo que esta solo responde con un buen provecho dicho entre dientes. El joven rubio también se queda apreciando el traje cosplay de camarera de la misma que deja a la vista sus lindas piernas y torneado trasero. -Es una lástima que tenga maneras tan masculinas- piensa para sí el joven rubio.

Lucy lo mira reconociéndolo pero de la manera más rutinaria e indiferente, sospecha que a esa muchacha los hombres ni le van ni le vienen. Termina de tomar su desayuno y se va tranquilamente no sin antes despedirse de su camarera favorita con la misma sonrisa de siempre, pero este lunes todo cambio, le dejo una nota, con su número para que por fin después de tres meses queden en algo más que solo versen de lejos.

“Gabriela” llega a su apartamento, bastante feliz de haber cerrado las ventanas antes de salir y de haber desconectado todo, prende la luz y deja su chaqueta en el perchero al lado de la puerta, cierra con doble chapa, pone el enorme y pesado pasador que ella misma diseño, para evitar impropios. Se dirige a la cocina y llama a sus gatos que con ese mal tiempo probablemente estén allí, solo uno responde, - a lo mejor están dormidos o en sus otras casas-. Para su grata sorpresa es Ryuk quien responde su gato favorito, un pequeño gato negro de ojos azules y bigotes blancos que rescato hace varias semanas cerca de la canalización. Le da un poco de leche tibia a lo que el gato le agradece con una pequeño y tierno maullido y ella comiendo un poco de lo que dejo preparado en la mañana prende su computadora, besa la foto de su amor y comienza a escribir los ensayos que tiene pendientes.

Son las cinco treinta de la mañana y aunque aún le falta trabajo por hacer, tiene que ir a su otro trabajo, el único decente que ha tenido desde que su madre la echo de la casa.

“Gabriela” es hija de un fracasado y de una mujer, pujante además de orgullosa que después de algunos años dejo a dicho fracasado y se volvió a casar, vivió en muchas partes de este país, para finalmente dejar también a su segundo esposo con el que tuvo una hija, su hermana menor, con la Gabriela que no se llevaba nada bien y por esa razón y ser gay fue echada de su casa. Aun así esta chica realista y seria tenía muy en claro que no era ninguna gamina ni nada por el estilo, solo no tenia casa, así que consiguió trabajos extraños para sobrevivir hasta que consiguió a un precio casi regalado el apartamento donde vivía, con su familia poco se hablaba y hacia todo lo necesario para sobrevivir, excepto venderse.

Miro de nuevo ese maldito vestido de camarera que tanto odiaba y se puso su chaqueta para ir a su trabajo, que quedaba considerablemente lejos de su apartamento, se subía en la estación Parque Berrio y tenía que bajarse luego en la estación Poblado, caminar varias cuadras y ahí estaba ese café cosplay. De nuevo ahí estaba esa muchacha de cabello profundamente oscuro, la veía en todas partes y se sentía acosada sin embargo sabía que era la dueña de ese sitio así que tenía que ser cortes con ella. Pidió lo de costumbre y sabia que le había visto detalladamente el trasero como siempre, solo se dejo llevar por la situación y lo ignoro todo menos la servilleta que ondeaba en la mesa de la chica acosadora quedando entretenida mirándola, su jefa la golpeo con un trapo, a lo que ella sonrió pues esa señora que apenas conocía era más digna de llevar el titulo de ser su madre que victoria, atendió a un muchacho rubio al que reconoció por haberle vendido éxtasis la noche anterior y luego noto como otra persona que estaba en el bar anoche entraba.

En ese momento sonó su celular con un mensaje de texto de clamaba una horrible premisa:

–Encontraron a Claudia medio muerta en la canalización de Cisneros-

Se quedo mirándolo con algo de terror, mientras respiraba pesadamente, opto por ignorar esos sentimientos y por seguir atendiendo gente, poco a poco las horas pasaron y ya había terminado su turno eran las 3 de la tarde y aun no había siquiera desayunado, salió de su trabajo para el metro y se bajo en la estación Parque Berrio para ir a su universidad y terminar su trabajo, estaba visiblemente agotada, trato de llamar al amor de su vida pero este no contesto, comió un empanada y tomo guarapo de caña mientras caminaba, noto a lo lejos que de nuevo la chica de cabello negro que le había dejado su teléfono en la mesa estaba donde ella se encontraba, reconoció su moto y la ignoro. Tenía mucho trabajo por hacer y no tenía tiempo para las tontadas de esa muchacha que a lo mejor solo quería un polvo, aunque una parte de ella se sintió halagada pues esta chica acosadora de cabello negro era verdaderamente sensual y atractiva.

Lucy salió de la cafetería notando que alguien mas que había estado en el bar entro, sintió curiosidad de por qué tanta gente coincidencial mente se reunía en ese sitio a la misma hora, se sonrió por las cosas de la vida, se fue para su departamento cerca de allí para ducharse y dormir unas horas, a la una de la tarde tenía una reunión de inversionistas de la EPM para revisar los avances financieros y estructurales que había llevado a cabo la empresa el ultimo año que pronto acabaría. Escucho la conferencia entre interés y aburrimiento, pues ya suponía que iba a pasar, se quito su traje de ejecutiva y salió a dar una vuelta por el centro de la ciudad, para ver que de bueno había para ella, cuando vio a su camarera favorita; estaba comprando un jugo de caña y sus miradas se encontraron por un momento, se pregunto qué haría ella por esos lares a esa hora y le dio una vuelta a la cuadra para saber a dónde iba, vio que marco un numero y se ilusiono pensando que tal vez era el suyo pero no era así.

Vio que entraba a una universidad que a simple vista pasa desapercibida y guardo su moto en un parqueadero público que quedaba justo al frente y entro a la universidad con la excusa de que quería preguntar sobre las carreras ofrecidas, vio a la niña de sus ojos hablando animadamente con un chico notoriamente gay en una fotocopiadora. Pero siguió de lado sin dejar que ella la viera, le dio un recorrido a la universidad que era notoriamente más amplia en el interior que en el exterior. Vio como la chica de rudas maneras, era más delicada y amigable con las personas en su ambiente estudiantil y noto que muchos chicos se le acercaban, se veía notoriamente agotada, además de verse malnutrida, percibió que estaba abrumada en trabajos ya que las fotocopias que saco eran muchas. Esa pobre chica era muy dedicada, eso hizo que el corazón de Lucy diera un vuelco y un vacio corriera por su estomago.

Se fue a dar otra vuelta por universidad y vio que había más parqueaderos y dejo su moto en el mejor de por allí que además también ofrecía licores, así que pidió un botella de vino y comenzó a beberla mientras miraba los sofisticados carteles del parqueadero bar, hablo un rato con el encargado sobre la universidad y en particular sobre la chica de cabello corto que descubrió que se llamaba Ana y no “Gabriela” como llevaba pensando todo este tiempo. Era conocida por el encargado por ser una muchacha brillante y dedicada que desde muy temprano se le veía en la universidad haciendo trabajos y organizando eventos, estaba en segundo año de licenciatura en ciencias sociales.

Después de llegar a la universidad, paso a recoger unas fotocopias para leerlas y hacer un trabajo de pedagogía de carácter urgente, afortunadamente estaba inspirada y con ánimos de escribir, así que el trabajo al cabo de una hora estaba terminado. Leyó lo que le hacía falta para el parcial de filosofía y termino de redactar otro ensayo que tenía pendiente de historia sobre el imperio mesopotámico, se detuvo para estirarse y bostezar cuando la vio en el segundo piso dando vueltas por la universidad, -joder esto tiene que ser una puta broma-, se dijo para sí misma al ver a esa joven de cabello negro que el día de hoy se había tomado como meta seguirla.

Cuando se iba a levantar para ir a preguntarle que carajos pasaba con ella, unos cuantos jóvenes se acercaron para preguntarle cosas referentes a la banda, de nuevo la vio por el primer piso, pero tuvo que hacer caso omiso por que tenia clases; después resolvería ese problema, tenia clase, pensó mucho en su prometida, en yurelis y en ella, en que se había puesto un nombre falso para poder trabajar como vendedora de drogas y en su estomago vacio todo el día, rio con sus compañeros de la universidad y vio con desgana que iba a llover fuertemente de nuevo guardo sus cosas y fue al sitio al que sabía que esa chica de cabello negro estaba.

Caminando por la facultad se dio cuenta de que algo pasaba, espero de corazón que no fuera otra patética revuelta como le sucedida dos años atrás por allá en su primer semestre de academia, donde los estudiantes amenazaron al decano de aquel entonces, con pancartas y amenazas idiotas que llevo a una separación social de todos los cursos, gracias a una intervención conjunta fue que se tomo a una relación formal y normal entre todos los estudiantes; esos recuerdos la dejaron ensoñada un buen rato se sacudió las gotas de agua, que se prendieron en su ropa y siguió su camino esperando encontrarse con esa rara muchacha, que había estado siguiéndola todo el día.

Era ya de noche y Lucy noto que varios estudiantes se iban y que el bar iba cobrando vida y aun no veía a su extraña y amada muchacha, ¿amada?; ¿Si?, ¿podía decirle amada a esa joven cuyo nombre no conocía si no hace pocas horas?, si creía que si; porque su corazón palpitaba con fuerza y dolía soberbiamente cuando pensaba en ella, se la imaginaba de cabello largo, riendo para ella como la había visto con sus compañeros algunas horas atrás. Quería que esas risas fueran solo para ella y se sentía algo celosa de que habiéndola visto tantas veces el mismo día ni siquiera la hubiera determinado, eso fue una estocada deprimente para el sensible corazón de Lucy.

Mientras la lluvia no amainaba en la noche y el frio se alzaba fuertemente en la capital de la montaña; las sombras luminosas de los hogares en las lomas y en las lejanas altitudes armaban un cuadro de lo más bello, la joven judía no salía a menudo de su apartamento y cuando lo hacía era con la total indiferencia, tanto que se convenció que nada podía impresionarla, sin embargo desde que empezó a buscar aunque sea un saludo de ella, se dio cuenta de que el sitio donde vivía justo ahora, era una ciudad hermosa tanto en días de sol como en días de lluvia.

Le temblaban las manos por primera vez en muchos años y vinieron a su cabeza esos días de invierno en Austria su tierra natal que tantos años atrás había dejado, a la que nunca había vuelto desde la muerte de su madre, ese día quemo la humilde casa en la que vivían, vago unos meses y tomo sus ahorros y se fue a vivir a la primera ciudad que apunto su mouse con el google chrome hace ya seis años. Llego a esta ciudad sin nada más que dinero, sin idioma, sin conocer nada solo siendo ella misma y con ganas de cerrar esa etapa de su vida.

Se sonrió y se sonrojo un poco al notar que solo la ilusión de estar con alguien la hacia estremecer si definitivamente, estaba enamorada de una desconocida, esa mera idea romántica y shakesperiana la emocionaba hasta lo más profundo de su ser.

Mientras se trataba de secarse un poco y quitarse el frio frotándose la manos noto una hermosa moto color negro con detalles malva, la miro y la detallo, el cilindraje; la forma de su motor, la referencia de sus velocidades, la idea de sentir ese mismo frio pero a toda velocidad montada en esa impresionante moto la hicieron ensoñarse y creer firmemente que en algún momento de su vida esa moto seria suya; no esa, una mucho mejor que sea, una de la época en la pudiera ir a toda velocidad y sentir que su flujo sanguíneo iba a ir hasta el infinito, derrochar tanta energía como fuera posible y dejarse llevar por las carreteras hasta el fin de ellas, recargar gasolina e ir hasta el otro océano y así ver tanta belleza que sus ojos se sientan cansados, conocer tantas personas que su memoria se olvide de su propio nombre, estremecerse entre los congelados climas de la Patagonia y quererse desnudar por el calor del desierto de sonora, perderse en las paredes de la cordillera de los andes y descubrir para sí machupichu. Perderse días y noches en la selva del Amazonas para salir de la nada en las playas de rio de janeiro.

Si ese tipo de cosas pensaba Ana “Gabriela”, mientras miraba esa impresionante moto que deseaba hacer suya, en ese preciso momento aunque no pudiera manejarla, aprendería no importaba, lo que necesitaba era tenerla, al menos creía que eso le daría un poco de felicidad. Mientras Ana se mojaba sin importarle mucho si se empapaba o no, su dueña desde lo lejos la observaba como fascinada, le parecía mentira por fin tenerla a tiro de conversar un rato con ella. Por fin mientras se regañaba muchas veces se dio valor para saludar. –Hola-. Al parecer no la escucharon o simplemente la ignoraron por qué no hubo ninguna reacción.

-Hola-. Repitió más fuerte esta vez. La joven la miro de arriba abajo como tratando de reconocer quien la saludaba y noto que era esa a quien ella estaba buscando, la golpearon todas las sensaciones de antes el frio, el estar empapada hasta los huesos, el entumecimiento de sus dedos por la helada, además de sus pesados pies encharcados, porque sus converses no aguantan un kilometro mas, pero como tratando de darle a su dueña un digno ultimo adiós, como si por amor se tratara siguen en pie, literalmente hablando.

La conversación fue monosílaba por parte de la joven de cabello corto, con sí, no y nada; sin darle mucho entusiasmo a lo que le dice la otra joven, definitivamente le parecía atractiva y completamente su tipo, la cosa no era de gustos, era que su corazón lo tenía sellado a la espera de su verdadero amor que se encontraba lejos y sin saber de él. Sin embargo era de esas mujeres que hacían flaquear su fidelidad así que entre cerraba sus ojos para no detallarla bien y así no permitir enamorarse, tener ese trato indelicado y machorro que la caracterizaba y no tener que ser amable, pero esas razones tan inocentes hacia que su rostro marcara una expresión de agresividad. Aunque no era su intención el objetivo se lograba.

Sin embargo esa expresión aunque hacia que Lucy, se sintiera un poco intimidada, le parecía de lo más linda le daba la impresión de ver un revoltoso gatito haciendo berrinche además, que alguien la hiciera sentir así era algo bueno y mas para ella, que era una completa extraña para todo el mundo y que en ese país, todos la trataban como a una diosa solo por tener rasgos extranjeros, mientras seguía el silencio incomodo noto que su acompañante tiritaba de frio y trataba de terminar la conversación rápidamente para poder quizás ir a casa, así que Lucy hizo lo que le pareció más normal en el momento. –es tarde y llueve si quieres te llevo a casa-. La mirada de indiferencia se cambio inmediatamente a una de agradecimiento, como si esas fueran las única palabras que hubiera escuchado de esa conversación, que aunque corta le había otorgado a Lucy datos valiosísimos de la que ahora ella sentía era la persona que había estado buscando. –no tengo casco-, sentencio su acompañante en tono tímido y quejumbroso, Lucy no sabía si, por qué tal vez tendría que caminar o por el frio que hacía, en ese momento noto algo más de esa chica, era realmente mala para las bajas temperaturas; cosa que le pareció adorable ya que siendo de Europa ese clima aunque frio para la mayoría, para ella era como una cálida noche de primavera.

Le sonrió tiernamente y le dijo que no se angustiara por ello, creando un sonrojo en la joven a su lado, le convención diciéndole, que nada pasaría que le prestaría el suyo. La chica después de una pequeña discusión acepto, puso como excusas, el clima, las revoluciones de la moto y demás; pero Lucy la persuadió evadiendo a que iría despacio y que la disco no quedaba tan lejos. –más bien llévame a casa tengo que cambiarme, queda aquí cerca.- la joven extranjera le dio gracias a la vida por permitirle tan valiosa oportunidad.

En el hospital San Vicente de Paúl, a las siete treinta y cinco de la mañana llego una joven de veintiún años, con graves golpes en su cuerpo, con marcas de violación tanto vaginal como analmente, cuatro costillas rotas, un pulmón perforado, el hígado colapsado y una fractura craneal en su zona occipital, la joven era técnica graduada en el ITM y respondía al nombre de Claudia Andrea Rojas, era un joven bastante atractiva y mientras sus mejores amigos esperaban a que su mama llegara desde puerto berrio el pueblo donde vivían, ella era intervenida en el quirófano. La situación se veía crítica puesto que a la naturaleza de sus heridas y la cantidad masiva de sangre que la chica había perdido, tuvieron que reanimarla varias veces, además de que estaba en coma inducido, posiblemente una pérdida total, el doctor hablo con sus amigos presentes haciendo una excepción a la regla general, entendiendo que la madre estaba a cinco horas de camino y su padre a más de catorce. –la causa inicial de todo esto es el alto nivel de rufilin que la joven presenta en su organismo, alguien hizo esto apropósito, aunque sonara muy inadecuado, no debió salir sola, esta ciudad va de mal en peor, pero aunque no quiero ser optimista, es bueno que este en coma así sus heridas podrán sanar con más naturalidad, en cuanto sepa algo mas y llegue su madre les avisare-, con ese tipo tono corporativo y rutinario que manejan los doctores; se fue, sin más; solo lamentando tener que ver tantos casos similares en una sola semana, maldijo al imbécil bastardo que hubiera hecho eso y aunque incomodo y conmovido por esas jóvenes, se quito la bata y se acostó a dormir, a descansar esas largar cuarenta y seis horas de servicio continuo que había soportado. Pensando en su posible divorcio y en sus mellizas de seis años que hace tanto no veía, beso una foto de su familia y trato de soñar con ellas.

Ricardo Cárdenas es un joven robusto, amigable y de familia promedio, de estatura promedio estudiante del ITM y amigo de Claudia desde hace algunos años, estaba en clase cuando lo llamaron desde el hospital diciéndole que su amiga estaba grave, explicándole que se comunicaban con el primero porque era el ultimo que había marcado desde el celular de la muchacha, sin esperar más explicación salió de clase y llego lo más rápido que pudo al hospital, mandando un mensaje de texto a dos de las mejores amigas de Claudia, una de ellas si llego y la otra simplemente no contesto.

Las horas en el hospital se hacían lo suficientemente largas como para volver loco a cualquiera pero no lo suficiente para estar junto a Claudia y velar por ella hasta que su madre llegara, llego la noche y Ricardo aun seguía esperando, ningún aviso de la madre de Claudia, no tenia señal en el teléfono, escuchaba sin escuchar las cosas y los pocos comentarios que se presentaban a su alrededor sin ponerles atención, para evitar historias que no le incumbían decidió poner atención al noticiero que justo en ese momento avisaba de un derrumbe en la carretera antioqueña con dirección a Medellín desde puerto berrio, lo que cual tenía atrancados doce vehículos entre esos noto que uno era el bus en el que viajaba la madre de Claudia, definitivamente una mierda de coincidencia y paso la tarde.

Sin tener nada más que hacer y cansado de llorar, de madrear internamente, de cavilar, de sacarle lógica hizo lo que todo humano hace cuando más desesperado esta, comenzó a orar, por Claudia, por la mama de ella, por sus hermanas; para nunca les fuera a pasar lo mismo y por demás cosas que creía importantes en ese momento. Rezo hasta que sus manos se pusieron moradas de tanto juntarlas, hasta que quedo convencido de que Dios le había escuchado y estaba dispuesto a cumplir sus peticiones, salió de la capilla más tranquilo, con una sensación de que todo estaría bien para mañana y con una reconfortante calidez en su pecho, se fue a su casa no muy lejos de allí; para descansar tan estresante día.

Se baño y práctico una canción en su saxofón jamás había ensayado tan maravillosamente, estaba sumamente afinado y concentrado, además de sentirse uno con su instrumento. Cosa que no pasaba hacía varios meses desde que termino con manuela su ex novia, que lo dejo sin motivos aparentes. Imagino paseos futuros con su amiga y se juro a si mismo que valoraría de ahora en adelante su compañía, se sintió culpable, porque ella ayer en la tarde le había invitado a celebrar su cumpleaños en un bar, pero él le rechazo la invitación ya que no tenía dinero y el clima no invitaba si no a dormir, ella lo llamo mucho durante la noche y él no le contesto se encontraba cansado así que puso su celular en silencio y había olvidado que lo tenía en ese modo hasta que lo sintió vibrar incesantemente esta mañana, cuando le dieron tan triste noticia. Lloro durante un buen rato de forma histérica maldiciéndose a sí mismo por ser tan inconsciente y por pensar que ella lo llamaba en la madrugada solo por joderle la vida, cuando seguramente era para pedirle ayuda. Luego se justifico a si mismo aduciendo que él no era ningún dios como para saber que pasaba en realidad, luego la maldijo a ella por no haberse cuidado mas y no ser más inteligente, después de toda esa demostración de naturaleza humana a la nada. Termino con un dicho antioqueño de lo más patético e inútil que sirve para lavar la culpas y sentencio en la soledad de su apartamento –Dios sabe como hace sus cosas- para luego quedarse dormido visiblemente más tranquilo.

Eran parciales finales en casi todas las universidades del país y aunque, se suponía que era el fin de semestre para mucho entre esos para Ana era solo el principio de quizás una de las épocas más duras que tenía que sobrellevar, tenía más tiempo libre por lo tanto necesitaba conseguir más trabajos para poder mantenerse y poder ahorrar para lo que ella misma había llamado –mi futura vida- . Por lo pronto tenía que llegar a salvo a casa, cambiarse e ir al bar a vender las ultimas migajas de éxtasis, rufis, cocaína, heroína y marihuana que le quedaban, estaba harta de vender drogas, no le gustaba eso y aunque le dejo buen dinero el riesgo no lo valía, así que se desharía de toda esa mierda y tomaría el turno completo de la cafetería eso le daría buenos ingresos y era algo limpio y seguro.

Esa chica de la que estaba sujetada olía bastante bien además tenía un lindo acento, se pregunto por unos minutos, el porqué de la actitud de ella hacia su persona y se invento toda clase de teorías menos que tenía un interés real, puesto que ella “sabia” que no era un mujer atractiva, no se imagino que era que esa perfecta mujer de cabellos negros y profundos ojos heterocromos la miraba exactamente de esa forma, así que solo creyó que seria para comprarle droga o algo así, además de que estaba fascinada por montar en tan imponente moto así que solo se dejo llevar por el momento, pensando como seria llevar a su prometida en una maquina así, llevándola a dar vueltas por toda la capital o yéndose de paseo las dos cosas sin más pertenencias que pequeñas maletas.

Afortunadamente llegaron bien a su destino, desafortunadamente el camino no era tan largo, así que no puedo evitar sentir un poco desilusionada y suspirar de manera decepcionante por tener que bajar de la moto, noto que estaban ya en el edificio donde vivía y se termino de convencer de que esa mujer solo quería comprarle vicio, de manera sincera y cortes la invito a subir los cuatro pisos para llegar a su departamento, le prestó una toalla y una de sus camisas para que se cambiara, el diluvio nada que paraba, no había opción tendría que quedarse con ella, además de que hoy no valía la pena vender esa droga era lunes y la gente solo paga más de lo que es a partir de los jueves, le ofreció a su invitada un poco de chocolate caliente, afortunadamente dos días antes había tenido dinero para hacer compras, le hubiera dado mucha vergüenza que su jefa suprema se diera cuenta de que la mayoría del tiempo era una muerta de hambre. Para su sorpresa los tres mosqueteros estaban en casa y después de un rato salieron a recibirla siendo ryuk el visiblemente más contento con su arribo al apartamento.

Hablaron amenamente sobre los gatos, se sintió feliz de que esa chica bajara la guardia con ella y que además le ofreciera un lugar donde quedarse, bajo para guardar su moto en un garaje al que solo Ana tenía acceso y cuando subió vio que la chica le estaba inflando un colchón la ayudo y también lo tendió, cocinaron juntas y eso para Lucy había sido un sueño hecho realidad que desde la muerte de su madre no había comido algo casero, se sintió feliz de poder compartir, eso con esa chica que inexplicablemente le robaba el corazón cada vez mas. Todo había estado delicioso, noto que a pesar de vivir sola era ordenada y limpia, que amaba sus gatos y que era sencilla, compartían muchos gustos en común, además de ser bastante madura para su edad, se descubrió a sí misma en muchas cosas, sin embargo noto que en toda la noche no se habían dado los nombres. –por cierto dijo sonriendo finalmente, me llamo Lucy. La muchacha cambio su mirada alegre de hace unos instantes a una de indiferencia y ¿tristeza?, se debatió por un momento que aunque no fue más que un segundo el ambiente se pudo tan tenso que pareció mucho mas, -me llamo Ana María mucho gusto- dijo finalmente sonriendo y extendiéndole la mano. Lucy estaba indeciblemente feliz, esa niña dejo de ser solo la chica de cabello corto, para pasar a ser Gabriela a ser Ana para poder final y definitivamente ser Ana María, le había dado su nombre y no solo uno, si no sus dos nombre reales. Se sentía feliz.

Hablaron más naturalmente durante un buen rato, mientras Ana María hacia algunos trabajos de la universidad, Lucy le ayudo en algunas cosas y por fin a las tres veinticinco minutos de la madrugada había terminado todo su avance de tareas y podía descansar sin más presión que tener que ir a trabajar dentro de pocas horas. –desearía poder descansar un poco más, espero que anochezca rápido de nuevo para poder dormir por fin una noche completa, hace siglos que no sé que es dormir más de 3 horas-, -tranquila tu jefa te da permiso de que te ausentes mañana, respondió Lucy sonriendo. la chica de cabellos corto contesto que eso era imposible que había una mujer muy hermosa de cabellos negro y ojos desiguales que cada día iba a pedirle el mismo café a la misma hora y que no podía decepcionarla.

Rieron por esta ocurrencia se dieron la buenas noches y vio que su anfitriona se iba a dormir en el otro cuarto, alcanzo a ver que no había nada en el mas que dos sabanas y una cobija color café, además de una sola almohada, fue cuando se dio cuenta que le había dado su cama a ella. La invito a que durmieran juntas a los que Ana solo acepto después de una discusión. Le dio calor por una noche aunque no se atrevió a abrazarla pero se embriago con su peculiar aroma, los gatos se acurrucaron alrededor de su dueña imposibilitando cualquier contacto, aun así se sintió la mujer más afortunada del mundo.

A la mañana siguiente sin muchas ganas se levanto y se baño, se puso su uniforme cosplay de ese día y se fue sin despertar a su ahora clienta preferida, se sintió feliz de poder hablar , con una persona que compartiera varios puntos de vista con ella y con la que tuviera al menos gustos musicales en común fue gratificante pasar una noche así, la rutina comenzó como siempre tomo el metro, se bajo llego a la cafetería paso tarjeta de ingreso y por primera vez en los tres meses que trabajaba allí desayuno. Se sentía más radiante que en días anteriores, a las siente y treinta y tres como siempre llego su clienta favorita con la excepción de que ya le tenía su orden lista caliente, en su mesa predilecta, había bastante jaleo esa mañana, había muchos clientes para alivio de Ana en su mayoría mujeres.

Las horas de la mañana pasaron apaciblemente entre coqueteos con las miradas y hasta risitas discretas, golpes cariñosos por parte de su jefa por quedarse atontada, hasta dejadas de números en las mesas de otras clientas, cosa que ignoraba casi a diario, no sabía porque se sentía así de feliz y de relajada, aunque sin darse cuenta esa expresión de pocos amigos dio lugar a un radiante sonrisa que hacía que se viera muy hermosa; ella realmente creía que era porque por fin había encontrado a una amiga de verdad con la que solo se reiría de la vida y haría si espera por su prometida más amena.

Habían pasado catorce días sin saber nada de ella eso la había tenido bajada de nota, pero desde anoche cuando hablo con Lucy se sintió mejor, fue bueno para ella hablar con ella siendo Ana María que fingir se la ruda Gabriela. Aun así le dolía el corazón por no saber nada de su prometida. Creía que tal vez todo fuera el final, pero una parte de si le gritaba, que fuera paciente, que ella sabía en que se metía, al aceptar una relación así, calmo sus emociones y termino su turno, solo para encontrarse a Lucy esperándola afuera para llevarla a la universidad. Se alegro por eso sinceramente y agradeció que susodicha tuviera un casco extra, se subió y disfruto el viaje en su totalidad escuchando una de sus canciones favoritas mientras viajaba por la ciudad, el ritmo de Guns and Horses de Ellie Goulding llenaba el momento; era de esas canciones que tantas veces le había dedicado a su novia, aunque la canción en ese entonces era relativamente pasada de moda la gustaba mucho. Sin darse cuenta se encontró en cebry, se bajo de la moto y se despidió de su nueva amiga, le pidió quedarse a dormir de nuevo en su casa, pues quería que hablaran un poco más, se sentía en confianza y se quito muchas barreras de encima con esa chica.

Noto esa mañana que esa joven chica se había ido responsablemente a su trabajo, le dejo una nota sobre la pequeña mesa –ven rápido la comida se enfriara ;)- sonrió por la nota y cuando fue a ducharse noto que le había dejado una toalla limpia, ropa nueva para que se cambiara, eran casi de la misma talla aunque ella más alta, no le calzo mal, tenía un poco de efectivo así que se compro unos tenis nuevos en el éxito que quedaba cerca que allí, le dio comida a los gatos y se fue rápido para la cafetería; mientras sacaba su moto sintió una reconfortante sensación como si tuviera mucho tiempo viviendo junto a esa chica, en cuanto llego vio que justo en ese momento su desayuno de siempre era puesto sobre su mesa de siempre, se paso ahí la mañana, leyendo el periódico y coqueteando con ella, la noto radiante, sin esa expresión agresiva que siempre ostentaba, noto que varias chicas habían entrado a la cafetería, que la mayoría se fijaban en su chica. ¿Su chica?, bueno era posesivo pero solo era cuestión de tiempo para que así fueran las cosas ¿no? Salió de la cafetería para comprarle un casco y espero afuera las dos horas restantes, para que ella terminara su turno. Estaba impaciente por estar con ella más tiempo y poder escuchar su voz el día de hoy.

Lucy es de esas personas que entregan su corazón rápido, además es algo celosa y posesiva; una mujer de temperamento fuerte, pero sin pasarse de la raya, la triste verdad era que tenia manías de una de sus anteriores parejas: una mujer de cincuenta años con la que estuvo tres años y de la que adquirió muchos defectos, ella la amaba, pero eso mujer mayor solo la veía como una chiquilla a la cual mangonear. Solo estaba con Lucy para que le sacara los órganos que el estéril de su marido no podía. La relación termino al catalina “así se llamaba” morir de un paro cardiaco. Lucy sufrió mucho tanto por la relación, como por la muerte de su amada, lo cual hizo que se volviera una Casanova durante todo este tiempo, cosa que detuvo el veinticuatro de agosto de este año cuando vio a esa incauta chica calva con piercings en las orejas vendiendo drogas clandestinamente en su bar, primero le pareció rara, -¿una chica completamente rapada?-, a medida que los días pasaban comenzó a quedarse prendada hasta llegar a la situación actual.

Se sintió aun mas en las nubes cuando noto que la que deseaba fuera su futura pareja, recibió con entusiasmo que la esperara y le regalo una sonrisa solo para ella eso la animo a conducir velozmente por las calles de Medellín, su acompañante se sujetaba fuertemente de ella, llegaron a su destino y las palabras que la hicieron besarle los pies al creador fueron las siguientes –ahmm Lucy, mira me preguntaba si quieres pasar de nuevo la noche en mi casa, ayer me la pase súper y pues como no tengo clase mañana seria chévere que pudiéramos hablar más. ¿Te parece?- acepto más que encantada.

Las clases se le fueron largas, quería salir de eso rápido para poder verse con Lucy y hablar con ella, yurelis trato de retenerla pero salió rápidamente del salón en cuanto termino del salón para irse rápido a casa y conversar con su nueva amiga, era libre con ella, de su pasado, de su presente, de su futuro. Con Lucy todo era nuevo, no la conocía, no la juzgaba, no le incomodaba su presencia, ni nada de ella, era inteligente e interesante, entendía su sentido del humor, definitivamente de no ser por Ana milena estaría feliz con Lucy. –Pero que carajos estoy pensando- se cacheteo por pensar ese tipo de cosas y sitio más calmada su camino.

Desde hacía ya dos años las cosas con Ana habían terminado y de esos setecientos treinta días no había ni uno solo en los que no se arrepintiera de esa decisión tomada a la ligera, por esa época eran más jóvenes, mas inexpertas pero estaban enamoradas la una de la otra, Ana días antes le había dicho que tomara la decisión de terminar ahora o de luchar y seguir juntas para siempre, diciéndole que solo ella era su familia ahora y que quería dejar su pasado atrás solo para estar con ella, incluso dejando de lado a su prometida, ella dudo y le termino, Ana nunca más quiso volver y se volvió fría, aislada e indiferente, la ignoraba y solo le hablaba de forma natural dentro de la universidad, fuera de las paredes del recinto la trataba como a una extraña, de hecho solía ser mas cortes con los extraños, pero verla sonreír el día de hoy de forma real y no solo carcajeándose por alguna broma de un compañero fue algo nuevo para ella después de dos años, noto que no había cambiado nada en ese tiempo y que lucía exactamente igual que cuando la conoció, aun se veía de esos mismos diecinueve.

Reflexiono un poco de todo y se fue con sus demás compañeros de la universidad solo para ver que Ana pasaba sujetada de la cintura de una chica desconocida en una impresionante moto de alto cilindraje, aparentemente con dirección a su departamento, una punzada de celos le atravesó el pecho e hizo que su ánimo cambiara radicalmente.

Eran las tres de la mañana y de nuevo un sudoroso Julián suspiraba de placer, estando ya un poco cansado, se sentía plenamente satisfecho de su nuevo amante, ese chico llamado marcos que había conocido en la discoteca hace solo dos noches, era increíblemente bueno, además de que el tamaño de su miembro era ideal para él en todos los sentidos, lo beso antes mientras fue a darse una ducha y ese inagotable y lujurioso joven lo acompaño, termino otra vez agotado en el baño y durmió abrazado a su nuevo amante, que además de ser excelente en la cama, era tierno, considerado, en definitiva un caballero, despertaba en el sentimientos femeninos y pasivos que nunca se había dejado a relucir, agradeció a Dios que su novia estuviera de vacaciones en Vermont con su familia así que era un respiro para él, además de que no tenia clases podía pasarse esa semana entera dando rienda suelta a su verdadero yo.

El joven marcos es alto, de cabello castaño peinado de forma muy moderna con una cresta que no se levanta pero que peina de medio lado, es varonil y tiene ese toque infantil en sus rosados labios, ojos pardos vivos y tez morena. Es un joven de físico formado a base de practicar natación, así que su músculos son flexibles y bien formados, de joven su padre lo golpeaba demasiado cosa que descubrió que le excitaba mucho, así que apropósito se volvió malcriado para sentir las varoniles manos de su padre sobre él, verlo furioso hacia que su miembro se pusiera erecto, es cierto era algo pervertido; pero era un buen muchacho, honesto y cariñoso, algo afeminado. Ese lado de él lo suprimió al conocer a Julián en el colegio, se enamoro a primera vista y Julián correspondía a sus sentimientos y de hecho fueron sus respectivas primeras veces, pero Julián para acallar los rumores de ser homosexual humillo públicamente a marcos y se cambio de colegio. Esto hizo que el pequeño angelito pervertido se convirtiera en un demonio rencoroso y vengativo, empezó a practicar deportes y a volverse un Casanova después de lo ocurrido con Julián, su padre lo echo de la casa y se vio forzado a venderse, sin saber que era un portador de VIH hasta hace muy poco, cuando por rutina se hizo una prueba que salió positiva. Esa noche en el bar reconoció a Julián inmediatamente y decidió usar su nuevo súper poder.

Su amante gritaba que mas, que no parara, que lo volvía loco y al final en un orgasmo compartido sintió como su corazón daba un vuelco al escuchar a su víctima gritar un –marcos te amo- esas palabras lo hicieron hacer flashback a su época de colegio y aunque se alcanzo a sentir culpable, recapacito y seguía en lo suyo; De todas formas no había pinche marcha atrás.

Manuela era la novia de Julián desde hacía muy poco, en realidad no estaba enamorada de él, pero eran las exigencias de sus padres que nunca aprobaron su relación anterior por diferencias de clases sociales, así que por presión de ellos y de la familia de Julián terminaron juntos, lo cierto era que manuela amaba a su ex novio todavía, era un chico no muy atractivo pero le daba todo lo que ella nunca pidió y siempre necesito, un amigo un confidente, un caballero un amante considerado, además de que era músico y eso la hacía sentir aun mas atraída por él, estaba en Vermont pasando la semana vacacional más aburrida de su vida, junto a sus frívolo padres que solo sabía hablar de bienes raíces y de números de la bolsa, estaba añorando poder escuchar el saxofón de su amando una vez más, después de hacerle el amor siempre le improvisaba algo; cosa que a ella le encantaba y le dejaba dispuesta para otra faena, no se imaginaba con otro hombre que no fuera Ricardo, realmente estaba deseando verlo una vez más, pero ese tipo de sueños y fantasías de telenovela solo pasan ahí, en esa pantalla negra que veía de forma aburrida e indiferente. Sus padres habían salido a una fiesta de coctel a la que ella escapo diciendo que el cambio de clima le había afectado, se quedo en su cuarto viendo viejas fotos de sus últimos días felices con su osito, que así era como le decía cariñosamente a su ex, paso el resto de la noche escuchando algunas de las composiciones que le había hecho para ella, mientras revisaba su facebook y veía con tristeza las notas en el muro de Claudia, muchos de sus amigos le daban ánimos desde el facebook, aunque Claudia también era su amiga no se atrevía a llamar a Ricardo para preguntar cómo estaba todo.

Se resigno con sus recuerdos y se quedo dormida, soñando que volaba entre notas altas y bajas hasta su amado y dándole un beso como los de antaño, bailaba al ritmo del frenético jazz que este le dedicaba y daba vueltas y vueltas hasta caer en sus varoniles brazos y comenzaban a hacer el amor. Despertó a causa del frio y noto para su pesar que ese amor que tenía por su osito saxofonista difícilmente desaparecería pronto, llamo al homosexual reprimido de su nuevo novio solo para comprobar que tenía el celular apagado. Esta vez solo se resigno al silencio de la habitación y durmió.